La madre con los oídos rotos, y otra ciudad en ruinas.
Los ves, y son todo máquina
soltada no ha mucho,
para ser embebida en el amor restante
de esos días oscuros. Haber cerrado los ojos para ver morir el sol, siendo obligados a cerrarse. Los mismos
que se siempre se abrían, desde el principio.
Corríamos con el amor chorreándonos, hiriendo esas pobres calles
a punto de ser muertas, con edificios vivos e inhertes vidrios,
a punto siempre de ser nuestro corazón.
Habrá que romperse, y romper,
para que resuene en todas partes
esta injusticia.
Sacándonos el amor como una mochila,
mirábamos los adoquines grises
y el cielo celeste de toda tarde,
con el sol en alguna otra parte,
seguramente acurrucado
atrás de las grandes estructuras;
queríamos que se filtre nuestro amor,
por canaletas y bocacalles;
por las hiancias de los adoquines;
para que no sea perdido,
y perdure mas que nosotros,
siendo nuestro legado;
y que vuelva a estar en un cuerpo
alguna otra vez.
Nadie se quería llevar el amor a la tumba.
Correr velozmente por los adoquines con otros pies,
hacia ninguna parte.
Los aviones y los desiertos, con sus bombas y sequías;
la firmeza inconmovible de todo lo que configura nuestra fragilidad;
cuerpos de papel a incendiar, y a ser escritos
con tinta-sangre.
Lo áspero, espeso, y maloliente
del diluvio de fuego,
que nos une tripas y recuerdos
obligándonos a dejar de respirar.
Si por lo menos yo tuviera todavía un cuerpo,
pero lo vi doblar en otra esquina,
con mamá, de cuyo amor me había olvidado,
para volverlo a ver, desnudo,
del todo expuesto,
llorando con ella
con los oídos todos rotos,
devorados todo el tiempo por los estruendos;
rotos con el suelo y las pirámides.
Con ellos se fue mi cuerpo;
y con otros N.N.
No poder mas, ni volver, ni estar allí.
Que mi amor líquido y mi sangre
penetren este nuestro suelo,
impedido de ser fecundo,
para que deje de estar herido
y darle vida.
El suelo en el que nos desparramaron.
Todo lo que nuestra historia fue,
son hoy los oídos de mi mamá que escucha, vastos como el continente,
y tristes-desgarrados como nuestro fin.
26/3/05 Payasito loco